Confianza del consumidor mexicano registra su nivel más bajo en años
El Indicador de Confianza del Consumidor del INEGI presentó una contracción generalizada, afectada principalmente por las expectativas sobre la situación económica nacional.

La confianza del consumidor en México ha descendido a su punto más bajo en los últimos tres años, de acuerdo con los registros más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este fenómeno refleja un entorno de cautela entre las familias mexicanas, quienes han mostrado mayor reserva al momento de planear gastos significativos para el hogar en el corto y mediano plazo.
El reporte detalla que cuatro de los cinco componentes que integran el indicador presentaron retrocesos durante el primer mes del año. La caída más pronunciada se observa en la percepción de los ciudadanos sobre la situación económica presente y futura del país, un factor que suele estar estrechamente vinculado con las variables macroeconómicas y la estabilidad de los precios al consumidor reportada por el Banco de México.
Analistas del sector financiero señalan que este comportamiento es consistente con la moderación en la actividad económica observada en meses previos. Aunque el consumo interno ha sido un motor relevante para la economía nacional, la persistencia de factores externos y la presión sobre el ingreso real de las familias han comenzado a incidir en la disposición de compra de bienes duraderos, como electrodomésticos y vehículos.
Por su parte, el equipo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha indicado que se mantiene el seguimiento puntual de estos indicadores para evaluar la evolución del mercado interno. Las autoridades han manifestado que el objetivo gubernamental es fortalecer la capacidad adquisitiva mediante la estabilidad fiscal y el impulso a la inversión productiva, buscando revertir el pesimismo en los indicadores de opinión pública mediante políticas de contención inflacionaria.
La tendencia a la baja en la confianza se suma a otros desafíos que enfrenta la economía mexicana en este 2026. La interdependencia entre la confianza ciudadana y el dinamismo del consumo obliga a las dependencias gubernamentales a mantener una vigilancia estricta sobre el comportamiento del mercado, ante un panorama donde la certidumbre financiera resulta determinante para el desempeño del sector terciario en las diversas regiones del país.


