La mitad del agua en Ciudad de México se pierde por fugas
Académicos de la UNAM advierten que el 50 por ciento del suministro hídrico se desperdicia en fugas domésticas y de la red pública capitalina.

La Ciudad de México enfrenta una crisis hídrica crítica, donde el 50 por ciento del agua potable se pierde debido a fugas tanto en la red de distribución pública como en las instalaciones domiciliarias. Esta preocupante cifra fue señalada por especialistas de la UNAM, quienes subrayan la urgencia de modernizar la infraestructura hidráulica para evitar el desperdicio constante del recurso vital en la capital del país.
El sistema de suministro local depende significativamente de fuentes externas, destacando que el Sistema Cutzamala aporta el 40 por ciento del caudal que llega a los hogares. La dependencia de esta infraestructura, sumada a la antigüedad de las tuberías urbanas, genera un escenario de alta vulnerabilidad ante las temporadas de estiaje y la sobreexplotación de los mantos acuíferos del Valle de México.
De acuerdo con la información analizada por la comunidad académica, la falta de mantenimiento preventivo y correctivo en la red primaria y secundaria es el factor principal detrás de las pérdidas. A esto se suma el deterioro en las instalaciones internas de miles de viviendas, donde la falta de revisión en tinacos y tuberías antiguas contribuye de manera silenciosa pero constante al agotamiento del suministro disponible.
Especialistas han instado a las autoridades locales y federales a priorizar la inversión en la sectorización de la red, lo que permitiría una detección más precisa de las fugas. Asimismo, sugieren implementar programas de incentivos para la renovación de infraestructura en predios particulares, con el objetivo de reducir el impacto del desperdicio doméstico que afecta directamente la disponibilidad de agua para toda la población.
La situación demanda una estrategia integral que contemple tanto la rehabilitación de la red pública como la cultura del ahorro ciudadano. Mientras tanto, el alto índice de pérdida sigue siendo uno de los mayores desafíos para la gestión hídrica en la capital, comprometiendo la sostenibilidad a largo plazo del abasto de agua en la zona metropolitana.


