Nómina absorbe más de la mitad del presupuesto solicitado por el INE
El Instituto Nacional Electoral proyecta un gasto de 14 mil 36 millones de pesos para 2027, destinando la mayor parte al pago de personal.

El Instituto Nacional Electoral (INE) ha definido su propuesta presupuestaria para el ejercicio fiscal 2027, solicitando a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) un monto total de 14 mil 36 millones de pesos. De acuerdo con la planeación interna del organismo, más del 50 por ciento de estos recursos serán destinados exclusivamente al pago de la nómina del personal, una cifra que refleja el peso de la estructura operativa y administrativa dentro del aparato electoral mexicano.
Este requerimiento financiero será presentado formalmente ante la Cámara de Diputados para su revisión y eventual aprobación dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación. El organismo autónomo argumenta que el gasto en servicios personales es indispensable para mantener la operatividad institucional en un año donde los procesos de organización y actualización del padrón electoral continúan siendo tareas permanentes y de alta complejidad técnica.
Dentro de la estructura de gastos, el INE busca priorizar el cumplimiento de sus obligaciones laborales conforme a los tabuladores vigentes y los contratos colectivos de trabajo. La institución ha señalado que, además de los salarios, el presupuesto debe cubrir las prestaciones de ley y los costos asociados a la plantilla de servidores públicos que laboran tanto en las oficinas centrales como en las juntas locales y distritales distribuidas en todo el territorio nacional.
La propuesta ha generado expectativas sobre cómo se ajustará el gasto operativo y de inversión en infraestructura frente a la rigidez que impone el capítulo de servicios personales. Mientras la SHCP analiza la viabilidad del monto solicitado, el INE sostiene que la cifra es necesaria para garantizar la independencia y la capacidad técnica requerida para la organización de los procesos democráticos que le corresponden por mandato constitucional.
Finalmente, el Congreso de la Unión tendrá la última palabra sobre la asignación final de estos recursos tras el análisis que realicen las comisiones correspondientes en los próximos meses. El debate sobre el gasto electoral vuelve a ponerse en el centro de la agenda pública, donde los legisladores deberán equilibrar las necesidades operativas del instituto con las políticas de austeridad que rigen actualmente en la administración pública federal.


