Presión de Donald Trump sobre el sector energético mexicano complica el T-MEC
La administración del presidente Donald Trump ha intensificado sus demandas sobre la política energética de México, generando nuevos obstáculos en la revisión del acuerdo comercial regional.

La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha abierto diversos frentes de negociación que ponen bajo presión la relación comercial con México. En el centro de las discusiones se encuentra el sector energético, donde el mandatario estadounidense ha manifestado intenciones de modificar las condiciones actuales bajo las cuales operan las empresas de su país en territorio mexicano, afectando directamente los intereses de PEMEX y la SENER.
Estas posturas han complicado el avance de las mesas de trabajo relacionadas con el T-MEC. Fuentes cercanas al equipo negociador señalan que la multiplicidad de exigencias por parte de la Casa Blanca ha limitado la capacidad de diálogo, generando incertidumbre sobre los plazos establecidos para la revisión integral del tratado que rige el intercambio comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.
Desde el ámbito gubernamental mexicano, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Energía mantienen una postura de defensa sobre la soberanía de los recursos nacionales. Las autoridades han enfatizado que cualquier ajuste en las políticas energéticas debe respetar el marco legal mexicano y los compromisos internacionales vigentes, evitando acciones que comprometan la autonomía de las instituciones energéticas del Estado.
El impacto de estas negociaciones no se limita al ámbito diplomático, sino que permea en los mercados financieros. Analistas observan que la volatilidad en la paridad cambiaria y las dudas de los inversionistas extranjeros son reflejo de la tensión creciente. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público monitorea el desarrollo de estos encuentros, buscando garantizar la estabilidad económica mientras se mantienen las conversaciones en Washington.
Finalmente, el Congreso de la Unión permanece atento a los resultados de las rondas de negociación. Tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República, diversos sectores políticos han solicitado que se priorice el interés nacional frente a las presiones externas, buscando un equilibrio que permita mantener la competitividad del país sin ceder en puntos estratégicos que afectan la infraestructura y el suministro energético nacional.


